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  • Lic. Abigail Peña, MA

Trastorno Negativista Desafiante

El trastorno oposicionista desafiante (TOD), también conocido como trastorno negativista desafiante (TND), se caracteriza por un patrón recurrente de conducta negativista, desobediente y hostil dirigida hacia las figuras de autoridad El DSM-5 (APA, 2013). El inicio del trastorno se da durante la infancia y está caracterizado por la dificultad y deterioro significativo en el desarrollo social, emocional, académico y laboral, al igual que en el ámbito familiar.


Este trastorno puede aparecer desde los 3 años de edad. Los síntomas negativistas acostumbran a aflorar en el ambiente familiar, pero con el paso del tiempo pueden producirse en otros ambientes. Su inicio es típicamente gradual y suelen mantenerse a lo largo de meses o años.


Los síntomas que pueden alertar de la presencia de un Trastorno Negativista Desafiante según el DSM 5 son:


Enfado/Irritabilidad.

• A menudo está enfadado y resentido.

• A menudo pierde la calma.

• A menudo está susceptible o se molesta con facilidad.


Discusiones/Actitud desafiante.

• Discute a menudo con la autoridad o con los adultos.

• A menudo desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad o normas.

• A menudo molesta a los demás deliberadamente.

• A menudo culpa a los demás por sus errores o su mal comportamiento.


Vengativo

• Ha sido rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses.


Este trastorno parece molestar más a las personas que lo rodean que al propio niño o adolescente que lo presenta. Pueden tener problemas en la relación con los amigos y pueden percibir las relaciones humanas como insatisfactorias. Como consecuencias secundarias a estas dificultades suelen tener una baja autoestima, escasa tolerancia a la frustración, ánimo deprimido y estallidos de enojo.


¿Qué estrategias podemos implementar ante el trastorno negativista desafiante?



  • Reconoce y elogia los comportamientos positivos de tu hijo. Sé lo más específico posible, por ejemplo, «realmente me encantó cómo ayudaste a guardar tus juguetes anoche». Recompensar el comportamiento positivo también puede ser de ayuda, sobre todo cuando los niños son pequeños.


  • Demuestra el comportamiento que deseas que tu hijo tenga. Demostrar interacciones adecuadas y modelar un comportamiento socialmente correcto pueden ayudar a que tu hijo mejore las habilidades sociales.



  • Reconozca y elogie las conductas apropiadas e ignore los comportamientos indeseables superficiales.


  • Piensa bien antes de actuar y evita las luchas de poder. Si lo permites, casi todo se puede convertir en una lucha de poder.


  • Establece límites dándole instrucciones claras y eficaces e implementando consecuencias razonables y constantes. Conversen sobre establecer estos límites cuando no estén enfrentándose entre ustedes.


  • Establece una rutina haciendo un cronograma diario y consistente para tu hijo. Pedirle a tu hijo que participe en la elaboración de esa rutina puede ser beneficioso.



  • Pasen tiempo juntos, mediante la elaboración de un cronograma semanal y consistente que incluya hacer actividades junto con tu hijo.


  • Trabaja en conjunto con tu pareja u otras personas del hogar para garantizar que se apliquen los procedimientos disciplinarios de forma adecuada y consistente. También consigue el apoyo de los profesores, los entrenadores y otros adultos que pasan tiempo con tu hijo.



  • Asigna una tarea doméstica que sea esencial y que solo se llevará a cabo si la hace el niño. Al principio, es importante que prepares a tu hijo para que tenga una experiencia exitosa al realizar tareas que sean relativamente fáciles de lograr y, progresivamente, incorpores expectativas más importantes y desafiantes. Dale instrucciones claras y fáciles de seguir.


  • Prepárate desde temprano para tener desafíos. Al principio, tu hijo probablemente no cooperará ni apreciará tu cambio de reacción ante su comportamiento. Puedes esperar que el comportamiento empeore temporalmente frente a las nuevas expectativas. Mantenerse consistente frente al comportamiento desafiante que es cada vez mayor es fundamental para alcanzar el éxito en esta primera etapa.




  • Ponga en práctica reconocerle las conductas positivas que castigarlo por conductas negativas, no aplicar castigos excesivos o demasiado rígidos ya que pueden provocar la aparición de respuestas agresivas por parte del niño. Por ejemplo, no castigar sin ver TV por un mes si no se puede cumplir.


  • Procure siempre escuchar al niño, si hubo algún problema es necesario darle la oportunidad de que explique sus razones, a fin de entender por qué actuó de determinada manera.



En INTEGRARE podemos acompañarte en el desarrollo de tu hijo, nuestros especialistas intervienen de forma sistémica para colaborar con la disminución de conducta no deseadas y el aumento de conductas deseadas. Buscar ayuda profesional a tiempo, colabora en que las conductas disruptivas que el niño presenta no sean reforzadas por largos periodos de tiempo.

Bibliografía

Guía clínica para el trastorno negativista desafiante. Josué Vásquez, Miriam Feria, Lino Palacios y Francisco de la Peña


Intervención cognitivo-conductual en un caso de trastorno negativista desafiante en una adolescente, Ana Belén Rizo Ruiz 2014


Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/oppositional-defiant-disorder/diagnosis-treatment/drc-20375837

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