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  • Lic. Nicole García

Trastorno de déficit de atención e hiperactividad: Estrategias

El Trastorno por déficit de atención con o sin Hiperactividad, mejor conocido como TDA o TDAH, es un trastorno neurobiológico, que altera las funciones ejecutivas. Se manifiesta con dificultades en la atención, memoria, velocidad del procesamiento, toma de decisiones, planificación y organización.


El TDAH se suele presentar antes de los doce años con síntomas de hiperactividad, el niño está inquieto la mayor parte del tiempo, dificultades en la atención y concentración, se suele distraer con facilidad y parece no escuchar cuando se le habla, también se manifiesta con impulsividad, no mide riesgos, no espera turnos, suele actuar sin pensar en las consecuencias.


A nivel cerebral, afecta directamente a la capacidad de atención, al control de los impulsos, a la regulación del estado de ánimo y a la capacidad de alerta y vigilancia.


¿Cómo se diagnóstica?

El diagnóstico se realiza por un psicólogo clínico o un médico y para realizarlo se debe de realizar una historia clínica, aplicar pruebas cognitivas, conductuales, académicas y socioemocionales, así como explorar los síntomas en el contexto escolar.


Es esencial que el profesional que realice la evaluación tenga experiencia en el tema y que realice referimiento para pruebas neurológicas que descarten otras dificultades.


¿Qué causa el TDAH?

En su causa influyen factores genéticos y no genéticos. Si bien una persona puede estar genéticamente predispuesta a tener TDAH, el ambiente, la interacción familiar y escolar y otros factores psicosociales pudieran incrementar la sintomatología.


¿Qué ocurre cuando el niño crece?

Los niveles de hiperactividad suelen disminuir mientras el niño avanza a la adolescencia, sin embargo, el nivel de inatención e impulsividad puede mantenerse y manifestarse junto a otros trastornos, tales como el negativista desafiante, trastorno de conducta, trastorno de aprendizaje, trastorno de ansiedad. En algunos casos, existen riesgo de consumo de sustancias o conductas delictivas que implican no seguir reglas.


La evolución y pronóstico de esta condición se verá influenciada por el trabajo en equipo que realice la familia con el centro educativo y centro de terapia y por la intervención a tiempo y el trabajo constante en casa.



¿Cuáles señales de alerta puedo identificar que sugieren presencia de TDAH?


Señales de alerta:

1. Inatención:

- La mayoría de las veces hacen la tarea con errores, por saltarse detallas, no trabajan con precisión.

- Se cansan con rapidez de las tareas largas.

- Dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lecturas prolongadas.

- No siguen instrucciones, por olvidarlas.

- Inician tareas, pero no las terminan por distracción.

- Dificultad para realizar actividades en secuencia.

- Dificultada para organizar sus cosas.

- No manejan el tiempo adecuadamente.

2. Hiperactividad

- Golpea sus manos y pies con frecuencia, se retuerce.

- No puede permanecer sentado largos períodos de tiempo.

- Salta y/o corre en situaciones inadecuadas.


3. Impulsividad

- Puede interrumpir frecuentemente juegos y/o conversaciones.

- Se le dificulta espera turnos.

- Los castigos no tienen un efecto duradero, al igual que las recompensas.

- Actúa sin pensar en las consecuencias.

- Nulo o poco control de sus sentimientos.

- No tolera la frustración.

Estas características se pueden manifestar de diversas maneras y dificultar el proceso de enseñanza -aprendizaje en la escuela.



¿Cuál es su tratamiento?

El TDAH debe de tratarse con una intervención multidisciplinaria que incluya, intervención médica, terapia familiar, abordaje neuroeducativo y académico. En algunos casos, la medicación contribuye a una mejoría significativa de los síntomas, pero no debe ser la única estrategia utilizada.

Es esencial que la familia, el centro educativo y centro de terapias trabajen en equipo y realicen evaluaciones y seguimiento periódico.


¿Qué debo hacer si mi hijo presenta estas señales?


1. Lo primero que se debe hacer como padres es mantener la calma y no alarmarse, ya que una explosión emocional generará más angustia e impedirá actuar con objetividad.


2. Asistir a un centro de terapias para realizar una evaluación con pruebas estandarizadas, que incluya pruebas cognitivas, académicas y socioemocionales, que facilite la elaboración de un programa adaptado a sus necesidades.


3. Trabajar con guía profesional que facilite un programa de intervención para las dificultades presentadas.


4. Informar al colegio y trabajar en conjunto con el equipo del centro de terapia.


5. Establecer reglas de conducta de forma clara, específica y concreta, repitiéndolas tantas veces como sea necesario.


6. Hablarle con calma y respeto.


7. Resaltar sus logros, habilidades y cualidades positivas antes que exponer sus debilidades y deficiencias.


8. Dedicar diariamente un tiempo en el hogar para conectar con su hijo, dónde se modelen estrategias de relajación.


9. Entrenarse en cómo educar sin agredir.


10. Ambos padres, conectar con su hijo, realizar actividades que le permitan conocerle y hacerle sentir amado.


11. Ambos padres, trabajar con sus historias familiares, sus retos emocionales y gestionar sus propios conflictos para enseñarle a su hijo estabilidad y comunicación asertiva.


12. Validar los logros y los esfuerzos que el niño realiza.


13. Promover una autoestima sana en su hijo, crea en él, refuerce todo lo positivo.


14. Evitar agredir, descalificar, culpar, críticas, comparar, rechazar o burlarse de su hijo.


15. Buscar redes de apoyo que le permitan a los padres tener tiempo para ellos y alternarse el cuidado del hijo.


16. Pedir solicitudes con estrategias asertivas: cada vez que se le pida o solicite algo realizarlo frente al niño, mirarlo a los ojos, evitar estar de lejos, dar la orden o instrucción en positivo con pocas palabras y de forma clara y específica, preguntarle qué entendió, esperar que responda, si no lo hace o se desvía del tema, mostrarle con el ejemplo cómo hacerlo y darle la oportunidad de que lo haga, si lo logra validar su esfuerzo, si no lo hace guiarlo físicamente en amor a hacerlo.


17. Negociar pequeñas metas, hacer acuerdos.


18. Tener horarios visuales claros y rutinas estructuradas.


19. Evitar más de dos horas de audiovisuales (todo tipo de pantallas) al día.


20. Evitar ver audiovisuales dos horas antes de dormir.


21. Promover un buen tiempo de descanso, hacer rituales de relajación antes de dormir y procurar que el niño descanse.


Otras estrategias para realizar en casa.


- Utilizar siempre el mismo lugar para realizar las tareas, o tomar las clases. Limpio y organizado, con los materiales necesarios.


- Planificar los horarios.


- Motiva a siempre mantener limpio y en orden el lugar de trabajo.


- Realizar juegos de veo-veo, sopa de letras, laberintos.


- Enseñarle a llevar una lista con las tareas y actividades por realizar.


- Preguntar por su día.


- Utilizar cajones y organizadores rotuladas con el nombre correspondiente del material de trabajo.


- Buscar los objetos perdidos, dentro de una serie de estímulos.


- Leer cuentos cortos y luego realizar preguntas.


- Ser consistentes y previsibles.


Es importante destacar que los síntomas de el TDA-H, NO son progresivos, Si se realiza la correcta intervención.

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