Buscar
  • Lic. Abigail Peña, MA

Estrategias de comunicación en la crianza de un adolescente.

Educar a un adolescente implica conocer qué significa esta etapa y cuáles son los cambios que vive un adolescente y cómo estos cambios impactan en su conducta.


La adolescencia constituye un periodo el que se produce una reorganización cerebral, a nivel funcional y estructural. Existen cambios drásticos en el sistema límbico (cede de las emociones) producto de la estimulación hormonal, además las funciones ejecutivas las que permiten tomar decisiones adecuadas son las últimas en desarrollarse. En este sentido, el adolescente puede realizar conductas impulsivas, a veces puede costarle regular sus emociones, tener cambios un su estado de ánimo y realizar conductas ambivalentes, esto es parte del proceso de aprendizaje en el que su cerebro aprende por ensayo/error lo que es correcto o no.



En las hembras se suele madurar con mayor prontitud el pensamiento lingüístico y la inhibición de impulsos. También se desarrolla el hipocampo (memoria y aprendizaje). En los varones suele madurar primero el lóbulo pariental inferior, fundamental en las tareas espaciales. Los cambios que vive el adolescente a nivel cerebral pueden promover conductas de riesgo. Por ejemplo, a veces puede constarle medir las cosecuencias de sus actos.


Por otro lado, es esperado que los jóvenes tiendan a alejarse del entorno familiar, buscar independencia de su sistema de origen y aliarse a sus amistades. Sin embargo, es importante mantener una relación de confianza con ellos, ya que en esta etapa la presión social juega un rol importante en su toma de decisiones. Se ha comprobado que cuando está con amigos las conductas de riesgo suele incrementar significativamente.


Partiendo de la realidad del adolescente, es vital el rol de los padres en esta etapa. Se recomienda:



1. Aprender a escuchar sus necesidades. Detenerse a entender, hacer buenas preguntas que guíen a conocer los pensamientos y las emociones que vive el adolescente.


2. No minimizar lo que ellos perciben como un problema.



3. Validar sus emociones. Por ejemplo: entiendo que te sientas enojado, triste, cansado, aburrido, decepcionada, incómodo, frustrado...


4. Darle opciones, preguntar ¿qué piensas? ¿te gustaría? ¿qué crees que pase si eliges eso? ¿qué pensará o sentirá el otro? ¿quieres que te de mi opinión?


5. Supervisar sus medios electrónicos. El adolescente necesita privacidad, pero esta privacidad tiene que venir con supervisión y no puede ser desmedida, juntos construir un equilibrio y hacer acuerdos. El adulto debe de tomar en cuenta que el cerebro de este adolescente esta en formación y que está ensayando cómo tomar decisiones adecuadas, por ende los permisos, aunque al joven le cause inconformidad, no es recomendable que sean sin supervisión.


6. Hablar abiertamente y de forma honesta sobre temas de sexualidad, temas sociales, sistemas de creencias. No forzarle a creer cómo el adulto entiende que es lo correcto, esto solo hace que el adolescente no hable, se retraiga y no comente sus opiniones. Hacer lluvia de ideas, hablar sobre diferentes puntos de vistas sociales, no enfocarse en un solo sistema de creencias.


7. Discutir con madurez temas de interés, buscar opiniones científicas, construir juntos aprendizaje.


8. Buscar juegos de interés y tener tiempo de calidad como familia, como padre o madre. Construir un vínculo que le permita generar una relación de confianza.


9. No errar en dar libertad si supervisión, permitirle compartir y salir, pero no es momento de quitar la supervisión.


10. Enseñarles aspectos que necesitará manejar en la adultez, manejar, hacer una compra, ir a un banco, hablar sobre los retos de la universidad. Modelarle con el ejemplo, darle oportunidad que lo haga solo, pero siempre con la debida supervisión.


En la actualidad muchos padres tratan al adolescente como adulto, lo cual es un gran riesgo, ya que es importante tener presente que el cerebro adolescente no está maduro todavía, por lo que, aunque el adolescente verbalice que entiende las reglas y las consecuencias de sus actos, puede que tome decisiones inadecuadas cuando este bajo presión social.


La clave en la adolescencia es construir una relación de confianza, donde exista un equilibrio, entre educar (enseñarle), cuidar (establecer reglas cuando sea necesario), modelar (darle el ejemplo con tu estilo de vida), dar libertad con supervisión (permitirle que aprenda de sus propias experiencias) y establecer consecuencias claras y sostenibles.

30 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo