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  • Lic. Abigail Peña, MA

¿Estoy educando o adiestrando a mis hijos?

El estilo de crianza asertivo es la forma en la que los padres educan con equilibrio y equidad. El estilo de crianza asertivo promueve la inteligencia emocional, la salud mental y el apego seguro.


El estilo de crianza asertivo es la combinación entre la educación y el cuidado. Hay momentos para cuidar y hay momentos para educar, mientras el niño va creciendo es esencial priorizar la educación por encima del cuidado.



Cuidar significa establecer reglas con consecuencias, esto es autoridad saludable que guía a la responsabilidad. Cuando cuidas se ejerce autoridad sana para proteger al niño de peligros que todavía el no puede ver por sí solo. Cuando cuidas no se interioriza el límite, no hay un aprendizaje real, lo que si hay es una protección y seguridad. Este tipo de cuidado es adiestramiento, el niño responde por temor a la consecuencia o por ganarse un privilegio.


Por ejemplo: Si usas pantalones largos en ese parque, te pueden picar los mosquitos o darte un golpe más fuerte si te caes. Si no te pones los pantalones largos no podremos ir al parque. Si el niño no decide ponerse los pantalones cortos pierde el privilegio de ir al parque. Hasta que el niño no ceda a ponerse los pantalones largos no podrá hacer otra actividad lúdica o perderá el privilegio de ir al parque. Esta intervención se realiza con paciencia y amor, sin subir el tono de voz. Aquí, aunque el niño se ponga los pantalones largos, no hay un aprendizaje real, ya que el niño solo accede a ponerse los pantalones cortos por el premio que vendrá después o por la consecuencia que implica no ponérselos.


Educar significar enseñar, esto sin duda, toma más tiempo que el cuidado, pero es la estrategia más eficaz del estilo asertivo de crianza. Educar significa que el niño escoja lo que el padre sugiere, pero porque lo elija el, porque ha interiorizado el límite. Para educar tengo que permitir que mi hijo viva las consecuencias de sus actos y luego guiarle a analizar lo ocurrido y con buenas preguntas construir estrategias para futuros conflictos.


Por ejemplo: Si como padre, decido que ya no voy a adiestrar más a mi hijo en el aspecto de las picadas de mosquitos o caídas y que ha llegado el momento de educarle. Entonces la intervención sería la siguiente: Si usas pantalones largos en ese parque, te pueden picar los mosquitos o darte un golpe más fuerte si te caes. ¿Qué decidirás hacer?, si el hijo elige los pantalones cortos, le doy la oportunidad de que vaya al parque con ellos, de que viva la experiencia de caerse o de tener picaduras de mosquitos. Luego al terminar la rutina del parque, en amor y sin acusación o exposición pública de su error (¨te lo dije, te picaron los mosquitos o te caíste por no escucharme, eso te pasa por no hacerme caso¨), le guio al aprendizaje en lo privado, por ejemplo: veo que te has caído o que te han picado los mosquitos, ¿porqué crees que haya pasado?, ¿qué crees que podamos hacer la próxima vez que vayamos a ese parque? ¿qué aprendiste hoy? A veces hacen falta muchas visitas al parque, muchas estrategias y uso de imaginación hasta que el niño comprenda e interiorice el límite.


El reto con la educación y la asertividad es que guía a los padres a poner límites lógicos y reales y no límites que respondan a gustos de los padres y caprichos personales, ya que para educar el límite deberá tener un significado real. En el caso de los pantalones largos, también se podría construir opciones con el niño, por ejemplo ¨Tenemos la dificultad de los mosquitos y las caídas, pero veo que realmente disfrutas más el parque con pantalones cortos, al parecer es más fresco para ti, qué te parece si buscamos alternativas para que puedas usar los pantalones cortos, podemos ponerte repelente y tener más cuidado al correr cuando estés en el parque¨.


La idea de la disciplina asertiva es que no hay imposición, hay aprendizaje real, tanto padres como hijo pueden aprender, el objetivo es construir aprendizaje, resolver conflictos de manera que ambos puedan sentirse en bienestar, validar las emociones y buscar opciones, lo que sugiere la necesidad de ser flexible.


En el caso de adolescentes que no se quieren bañar u ordenar su cuarto, se aplica por igual estas estrategias, si deseas cuidar, tocará poner consecuencias lógicas, cohibir privilegios y ser firmes y constantes sin repetir más de una vez e ir directamente a la consecuencia previamente acordada. Si entiendes que ha llegado el momento de que el adolescente entienda por sí mismo la necesidad de bañarse u ordenar su cuarto, entonces tocará dejar que vivan la consecuencia de estas decisiones: no encontrar cosas personales cuando tenga que encontrarlas, olerán mal, sus amigos puede que se burlen en el colegio, se les perderán cosas y comenzarán a sentirse incómodos, hasta que por sí mismos decidan higienizarse y ordenar.


Recuerda siempre que la palabra, el diálogo y la negociación son estrategias esenciales en la adolescencia, no hay una intervención única, cada conducta y situación requerirá usar la imaginación, entender lo que vive ese niño o adolescente, validar sus emociones, analizar el contexto y adaptarse al sistema de creencias de esa familia.


Sin dudas, ser padres es una experiencia única que nos reta a capacitarnos constantemente y a buscar aliados en el camino que nos den ideas de cómo lograr lo que queremos lograr con nuestros hijos, sin acudir al maltrato o perjudicar su bienestar emocional.


En los próximos artículos hablaremos de estrategias específicas de estilo de crianza asertivo por edad de desarrollo.


Puedes dejar tus dudas o sugerencias debajo del artículo, estaremos respondiendo tus inquietudes.


Cada semana subimos artículos nuevos.


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